Periodismo

 

Mi pasión por el periodismo

 

Dicen que el periodismo es una profesión que nunca se deja. Trabajé como periodista durante casi 20 años, pero cuando me comprometí con la política partidaria hace más de una década decidí que no podía estar de ambos lados del mostrador: ser una periodista independiente, capaz de analizar la realidad con ecuanimidad y sin anteojeras ideológicas; y a la vez militar políticamente.

No creo ni en el periodismo partidario ni militante: eso es otra cosa, es propaganda política. Sí creo fervientemente en el periodismo y el periodista profesional, independiente de gobiernos, empresas, y grupos de presión, que se acerca a los hechos sin prejuicios, extremando su honestidad intelectual, consultando todas las fuentes necesarias para aproximarse lo humanamente posible a la verdad.  Al ser una actividad humana, el periodismo  no puede ser absolutamente objetivo; pero sí puede ser honesto, serio, equilibrado y veraz. Del panfleto político (que hoy abunda)  a la investigación periodística hay un larguísimo trecho. El periodismo independiente es el garante del acceso a la información plural y veraz de los ciudadanos. Sin una prensa libre e independiente la democracia se torna un simulacro.

A los 16 años me fui a estudiar a Estados Unidos soñando con ser periodista. Primero hice una licenciatura en Literatura Comparada en Smith College (Massachussetts), una de las pocas universidades de mujeres del mundo, y un año de intercambio en La Sorbona y el Instituto de Ciencias Políticas de París. Pensaba que para entender el presente lo mejor era saber qué había pensado y escrito el hombre (lamentablemente, las mujeres entonces apenas figurábamos en la academia) a través de la historia? Una vez recibida, cursé un posgrado sobre la industria editorial en Harvard y, más tarde, una maestría en periodismo en Columbia University (Nueva York), la facultad de periodismo que entrega los famosos Premios Pulitzer a la excelencia. Mi tesis final fue sobre la censura y la autocensura durante la Guerra de las Malvinas, proceso que comenzó en democracia, durante el gobierno de Isabel Perón y se agudizó con la dictadura militar.

 Volví a la Argentina en mayo de 1983. Entusiasmada con la apertura democrática. Mi primer trabajo fue en la revista El Porteño, una revista “under” dirigida por Gabriel Levinas y Miguel Briante, símbolo del “destape” político, cultural y la defensa de los derechos humanos.

A lo largo de los ‘80 fui reportera free lance para la revista Time, The Wall St. Journal y varios medios norteamericanos. Compartía la oficina con mi amiga Norma Morandini, corresponsal de la revista española Cambio 16: ¡jamás imaginamos que décadas más tarde ambas ocuparíamos una banca en el Senado de la Nación!

En los ‘90 hubo un gran auge periodístico en la Argentina y quise ser parte de él. Primero trabajé como redactora en la revista Mercado y luego como editora de economía de la revista Noticias. La democratización de la sociedad y la política, la inclusión social, transparencia en la función pública, el fortalecimiento de la sociedad civil, la renovación del periodismo y la modernización de la economía argentina fueron y son  las “causas cívicas” con las que me comprometí a lo largo de mi vida profesional.

Pero hay una causa que atraviesa todo lo que hago y que es parte esencial de mi persona: la causa de las mujeres, la igualdad de oportunidades entre varones y mujeres.

Fue así que en 1995, junto a Norma Morandini y Viviana Schulzinger, lanzamos la revista Mujeres & Compañía, para la mujer profesional y emprendedora. Nuestra misión era mostrar a la mujer de hoy, ocupada en su trabajo, realizando su sueños, liderando proyectos a la par del hombre, logrando ese difícil equilibrio entre la oficina y el hogar, transformando, con su propio cambio, la sociedad toda. También conduje dos programas de TV por cable, Mujeres y Compañía y Los Hombres No Lloran.

Comunidad



El próximo Google Hangout de María Eugenia es el 27/03/2013. Para mas información, hacé click aquí

 

La Fundación Equidad, presidida por María Eugenia Estenssoro, es una organización sin fines de lucro que implementa programas sociales y educativos utilizando como herramientas básicas la computadora e Internet.